sábado, 30 de junio de 2018

Estallido libertario en el mayo francés de 1968 - Rodrigo Montoya Rojas

Este 11 de mayo de 2018 se cumplieron cincuenta años de la rebelión juvenil que paralizó París, conmovió a Francia y tuvo un enorme impacto en muchos otros países. Entonces, yo terminaba el tercer año de mis estudios de doctorado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de la Universidad de La Sorbona. Esta oportunidad es propicia para presentar ese movimiento en sus grandes líneas, a partir de los recuerdos frescos que guardo, de todas las lecciones que aprendí, y de la presencia de esa rebelión en la vida cotidiana del tiempo que vivimos.

Fue un estallido libertario de grandes dimensiones, no fue una revolución, no tuvo un sujeto político (partido o bloque de partidos y centrales sindicales) capaz de programarla y dirigirla, fue una reacción de hartazgo por los abusos del poder, del Estado, del autoritarismo y la rigidez del patriarcado en la vida familiar, en el amor, los colegios, las universidades y en los centros de trabajo. Nadie vio lo que se venía, comenzó con un rechazo estudiantil radical, seguido de una represión de parte del rector de Nanterre, fielmente multiplicada por la policía, una y muchas veces, con su violencia y maldad habituales, en la medida en que el movimiento ocupaba las calles y se servía de los adoquines de piedra de las calles como ladrillos para levantar barricadas y como armas de defensa, frente a la policía.

A la brutal represión contra los estudiantes le siguieron huelgas de solidaridad de todos los estudiantes, de obreros, profesores, empleados y periodistas. En su momento de mayor intensidad la huelga general comprometió a diez millones de personas. En las paredes de las calles y en los muros de prensa que se crearon en los centenares de Comités de Acción, se expresaron millares de jóvenes (principalmente), con la mayor libertad del mundo, haciendo frases hermosas, creando consignas llenas de esencia y de humor, tejiendo sueños, e ideales. En dos palabras: soñar estaba al alcance de sus manos, y que florecieran todas las utopías posibles.

UNO. 

Todo comenzó el 22 de marzo de 1968, cuando un grupo de estudiantes de la Universidad de Nanterre criticó con rabia y dureza la inauguración de una piscina, al lado de las casas humildes en que vivían los trabajadores de la universidad. Allí surgió Daniel Cohn Bendit, el peli-rojo judío alemán (“todos somos judíos alemanes”, fue la frase solidaria con él). Los estudiantes de entonces se sentían privilegiados y protestaban por la profunda desigualdad de la sociedad francesa. En 1964, Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron publicaron el libro Les Héritiers, les étudiants et la culture- Los herederos, los estudiantes y la cultura, (Paris, Editions Minuit). Los datos de la encuesta sociológica mostraron la desigualdad en el acceso a las universidades como una “verdadera eliminación de las clases desfavorecidas” porque los hijos de obreros tenían solo cinco posibilidades de 100 de llegar a la enseñanza superior, mientras los hijos-herederos de los cuadros superiores y de los profesionales liberales disponían de 60 de esas 100 oportunidades. Las siguientes frases en las calles y muros de prensa muestran la indignación por esa desigualdad y van más lejos: “Gracias a los exámenes y a los profesores el arribismo comienza a los seis años”, “En los exámenes, responder con preguntas”, “Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar", "¡Viva la comunicación! ¡Abajo la telecomunicación!". “De la crítica de la universidad de clases al cuestionamiento de la sociedad capitalista”. “No quiero ser un idiota”.

DOS. 

Protesta, represión, más protesta, más represión- solidaridad, huelgas por todas partes, huelga general. Los estudiantes de la Sorbona fueron los primeros en mostrar su solidaridad con los rebeldes de Nanterre golpeados en las calles. Desde la marcha del primero de mayo por el día de los trabajadores hasta el 10 de mayo las manifestaciones de protesta se multiplicaron y la violencia llegó a su expresión más alta la noche del 11 de mayo, cuyas fotos se fueron por el mundo. Fue grande y conmovedora la solidaridad de los parisinos con los estudiantes que expresaban su rebeldía.

TRES. 

Solidaridad: obreros, huelga general, grave tensión y conflicto político. Para felicidad de los estudiantes, los obreros de las centrales sindicales les expresaron su apoyo y se declararon igualmente en huelga. No recuerdo que algún gremio se mostrase indiferente. De modo general, la relación obreros-estudiantes ha estado siempre llena de pequeños y grandes desencuentros. Día a día, las huelgas fueron multiplicándose, el 19 de mayo Paris era ya una ciudad paralizada, sin metro, sin trenes ni autobuses. En medio de las dificultades de transporte se formaron los Comités de Acción en los mercados o plazas importantes de los distritos de Paris, universidades o teatros como el Odeón, locales de radio y televisión, reuniendo a los obreros, estudiantes, profesionales, empleados, artistas, músicos, cantores, profesores, amas de casa y comerciantes que vivían por ahí, para “continuar el combate”, porque se trataba “solo de un comienzo”.

En prácticamente todos los distritos de Paris se escogieron paredes-vitrinas en las que se informaba de lo último que acaba de ocurrir y expresaban pensamientos individuales y colectivos que aparecían mañana, tarde y noche. La imaginación ocupaba las calles.

CUATRO. 

El denominador común del movimiento fue el Espíritu libertario. Los siguientes que derivan de una lejana pero presente tradición anarquista: las siguientes grafittis, sustentan esta proposición: “La imaginación al poder”, “Prohibido prohibir”, “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, "La imaginación no es un don, sino el objeto de conquista por excelencia (Breton)", "Cuando la asamblea nacional se convierte en un teatro burgués, todos los teatros burgueses deben convertirse en asambleas nacionales", "No puede volver a dormir tranquilo aquel que una vez abrió los ojos." Este espíritu libertario fue seguido por una crítica radical al pensamiento ortodoxo del Partido Comunista Francés, y la Central General de Trabajadores, las organizaciones maoístas y trotskistas, tributarias todas de la tradición marxista y leninista, como lo expresan las siguientes frases: "No hay pensamiento revolucionario. Hay actos revolucionarios", "Abajo el realismo socialista. Viva el surrealismo". Por supuesto que las consignas partidarias estuvieron presentes pero fueron claramente minoritarias. La reivindicación de la libertad en el amor, la oposición a la guerra, llamó la atención: “Hagamos al amor y no la guerra”, "Cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución”. “Cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor". Recuerdo una foto extraordinaria: el abrazo y beso de una chica con su enamorado a través de dos ventanas de una residencia de estudiantes, reivindicando el derecho a visitarse y dejar atrás la prohibición de hacerlo, impuesta por las autoridades universitarias, en armonía con lo que quiere la iglesia.

CINCO. 

Después de tres semanas la confrontación no podía continuar. Como Paris era una fiesta de ilusiones para cambiar la vida, los partidos y las centrales sindicales no podían contener esa enorme fuerza juvenil y popular, el general De Gaulle -héroe de la resistencia contra los alemanes y presidente de la república en ese momento- sintió el peligro. El sentimiento de los rebeldes se expresaba en la frase "La voluntad general contra la voluntad del general”, un sencillo juego de palabras que mostraba a las fuerzas en conflicto. Las centrales sindicales y los gremios de empresarios se reunieron para tratar de resolver los problemas como si se hubiese tratado de una simple huelga general de reivindicaciones laborales y salariales. Firmaron los acuerdos de Grenelle, entre los que figuraba un aumento de salarios. Esos acuerdos eran una burla, inaceptable para el conjunto de jóvenes rebeldes y para los obreros y sindicalistas que veían la oportunidad extraordinaria de llegar a la revolución. Fue inevitable la división porque el Partido Comunista y la Central General de Trabajadores, CGT, llamaron a levantar la huelga a “aceptar y mejorar los acuerdos de Grenelle”. El general De Gaulle fue a Berlín para lograr el acuerdo del ejército francés para reprimir violentamente el movimiento. Seguro de ese apoyo, disolvió el congreso, llamó a elecciones generales e insultó a los rebeldes llamándoles “chienlit” (suciedad, perrera). El PC y la CGT y otros gremios decidieron levantar la huelga y aceptaron el llamado a las elecciones. Vi en las fábricas de la empresa Renault en Flin, a obreros rompiendo sus carnets de pertenencia a la CGT. Les parecía inadmisible que las direcciones comunistas tradicionales renunciaran a la fuerza ganada en las calles y aceptasen ir a votar. Sabían que ese paso atrás conducía a la derrota. Georges Pompidou, el candidato de De Gaulle, ganó las lecciones de junio. En su razonamiento como guardián del orden mundial defendido por la Unión Soviética, la dirección del PC llegó a la conclusión que el momento no era oportuno para una confrontación con Estados Unidos y Europa. De ese PC que en 1968 tenía casi un cuarto del electorado, quedó, luego, solo una sombra. La frase “Vuelta a la normalidad” sobre el fondo de una manada de corderos, resume la derrota, como el regreso al viejo orden, apelando a la metáfora del rebaño de ovejas y la iglesia, su pastor.

SEIS. 

Para decir algo sobre el contexto inmediatamente anterior a los acontecimientos del mayo francés de 1960, puedo enumerar los hechos siguientes: a. el grado de politización de los estudiantes universitarios era muy alto por la división francesa frente a la guerra de liberación de Argelia, antigua colonia, una guerra corta (1954-1962) que terminó con la victoria del Frente de Liberación de Argelia; b, la lección anticolonial dejada por la victoria de los vietnamitas sobre el ejército francés luego de la batalla de Dien Bien Phu, en 1974; c, la presencia del Che Guevara, asesinado en Bolivia en 1967, y del vietnamita Ho Chi Min, decisivo en la lucha contra Estados Unidos, como héroes-ejemplo para el mundo; d, la importancia del libro Los condenados de la tierra, de Franz Fanon el martiniqués-francés, psiquiatra negro, publicado en Paris en 1962 con un célebre prólogo a favor, escrito por Jean Paul Sartre, que fue el primer gran libro de denuncia de la colonización y del llamado a la descolonización; e, el surgimiento de un espíritu crítico en la academia francesa para no aceptar las aparentes verdades del marxismo soviético y leer libremente el libro El capital de Marx sin la ceguera de los manuales oficiales; f, la producción de la píldora anticonceptiva.

SIETE. LECCIONES:

A. El espíritu libertario de ese estallido de rebeldía fue fundamental para que el concepto de libertad se enriquezca y fortalezca, para que el concepto de socialismo asuma la lucha por la libertad al mismo tiempo que la lucha por la justicia. B, La economía y la política dejaron de ser las únicas preocupaciones de los partidos y de los militantes de izquierda; se abrieron las compuertas para volver los ojos sobre el universo afectivo-emocional, sobre la música, el canto, las artes en general, el humor, la risa, la alegría; en otras palabras; fue posible el encuentro de la política con la vida. Es lamentable que estas lecciones no hayan sido asumidas por los militantes ortodoxos de los partidos. Cuando quisieron hacerlo, ya era tarde. C. Sin la rebelión de mayo, sin la píldora anticonceptiva y sin la contribución anarquista y socialista de las primeras mujeres feministas y socialistas como Flora Tristán tal vez no habría sido posible aun el feminismo de nuestro tiempo y su contribución decisiva en la batalla contra las desigualdades y el machismo. D. En el ejercicio de la libertad fue posible descubrir el fondo de diferencia que existe en la sociedad, por eso los derechos delos homosexuales aparecieron en el escenario político. E, La libertad en el amor como hecho histórico produjo una derrota muy grande a la Iglesia Católica, encerrada en su milenaria ceguera. ("Dios: sospecho que eres un intelectual de izquierda” escribió algún adolescente cercano a dios; alguien más radical propuso: "Lo sagrado: ahí está el enemigo").

Queda pendiente otro texto sobre lo que cambió en estos 50 años. Ya sabemos que el pasado no vuelve, sólo se transforma cuando tiende fuerzas para continuar y en medio de ese vaivén surge lo nuevo.

Lima, 11 de mayo 2018

1 comentario:

  1. Hola recién me asomo a conocer este tema. Gracias un artículo muy sustancioso y en lo corto eso es un gran logro.
    Dónde puedo encontrar el otro texto anunciado como continuidad?

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